De menú: petróleo, glifosato y pesticida. Buen provecho!


Últimamente llega mucha información referente a los alimentos transgénicos. Ahora contamos las novedades, pero hay que recordar que las semillas de estas plantas se han modificado genéticamente para favorecer su su producción, es decir, para que las cosechas sean buenas, minimizando riesgos de plagas y enfermedades. No todas las plantas tienen modificado el ADN. Sólo algunas semillas del maíz, la soja, el algodón … pero tampoco todo el maíz, soja y algodón es transgénico, sólo lo son aquellas semillas comercializadas con esta razón. ¿Quién compra semillas transgénicas? Pues los grandes productores que no quieren riesgos: plagas, enfermedades de la planta … Previamente, este gran productor, hace un tratamiento en los campos con un producto químico que mata las llamadas malas hierbas. Este pesticida lo mata todo y deja la tierra yerma. Sólo pueden crecer las plantas tratadas en un laboratorio, las manipuladas genéticamente (OMG). El argumento más importante de estas multinacionales para alterar los genes de los organismos es el de asegurar comida en todo el mundo y reducir la pobreza. Por ello parecía importante minimizar riesgos en las cosechas.Con el tiempo se han podido observar las consecuencias que este producto tiene en el medio ambiente y la sociedad. En primer lugar, parece ser que estas multinacionales arriendan tierras para plantar sus semillas. Esto obliga al campesinado a estar ligada con estas semillas durante muchos años. Si tenemos en cuenta que alrededor de estos terrenos viven poblaciones las que se alimentaban de los campos, ahora ya no lo pueden hacer y tienen que comprar los productos necesarios a precios más caros, y es que los campos están ocupados, por un período muy largo de tiempo, para plantar soja, algodón … Y claro, no todo el mundo come algodón o soja … Es más, la mayoría de estos OMG se utilizan para alimentar el ganado. No está destinado para el consumo humano directo. Estas cosechas se exportan a otros países, por lo tanto, el empobrecimiento del territorio que arrienda las tierras es absoluto.Pongamos nombres. De estos pesticidas, el más conocido es el comercializado por la multinacional Monsanto, el llamado “Round-Up”. ¿Qué han descubierto de este producto? Tiene un componente llamado glifosato. Este químico es el responsable de la genotoxicidad y teratogenicidad, es decir que son sustancias con capactitat de interaccionar con el ADN. Aunque no sea directamente una prueba de peligrosidad para la salud, sí es potencialmente mutágeno, con posibilidad de causar una mutación genética y contribuir al desarrollo de tumores. Sin embargo, el uso intensivo del Round-Up está causando graves problemas de salud y pobreza en Argentina. “Somos lo que sembramos” ha presentado una campaña para denunciar públicamente el uso de los “cócteles de herbicidas” con glifosato y también nos recuerdan que el Round-Up se utiliza en los parques, jardines y las vías de tren de los municipios catalanes . También se ha encontrado glifosato en los acuíferos catalanes, según la revista Analytical and Bionalytical Chemistry.Al principio hemos dicho que estos pesticidas mataban todas las malas hierbas. Después de 20 años de uso, se ha podido observar que los campos tratados con glifosato han sido infestados con las llamadas “supermaleses”, plantas invasivas donde el glifosato ya no puede hacer nada. No os recuerda esto la teoría de C. Darwin de la selección natural de las especies? La madre naturaleza es imparable.”El glifosato demuestra el fracaso de la tecnología que lo único que propone es matar y generar muerte”. Gustavo Duch.Unió de Pagesos y la Federación de Cooperativas Agrarias han pedido al consejero J. M. Peregrino que facilite la producción de maíz ecológico en Cataluña. La producción de maíz ecológico es difícil y testimonial en Cataluña, ya que la constante contaminación por maíz transgénico, gracias al efecto de polinización (viento, insectos …) hace que el campesinado abandone esta empresa. Esto quiere decir que el maíz se ha de importar, por lo que aumentan las emisiones de CO2 y los costes del producto.Ya ha pasado bastante tiempo de experimentación con los transgénicos. Ahora ya se pueden recoger datos más precisos de los efectos que generan y poder hacer valoraciones en frío. A pesar de ello, hay que saber exactamente de qué manera han contribuido a la ganadería intensiva. Ya sabemos que los transgénicos son para producir alimentación para el ganado y no tanto para el consumo humano. Por eso nos vamos a Dinamarca, un país con una gran producción porcina. Desde la revista Effektivt Ladbrug habla un granjero propietario de una explotación porcina. Ha aumentado la producción enderezando su negocio hacia productos ecológicos. El ganadero dice que sus cerdos tienen mejor salud: ya no tienen lesiones estomacales, desaparecieron las diarreas, se redujo la mortalidad por inflamaciones de órganos, úlceras, las cerdas ya no morían por pérdida de apetito y también aumentaron los cerditos vivos al nacer. Todas estas mejoras las obtuvo al abandonar la soja transgénica como base alimentaria de sus cerditos. En consecuencia, también redujo el uso de antibióticos y medicamentos que se hacía necesario administrar a los cerditos para compensar carencias que tenían con la soja transgénica.Los cerditos tienen unos metabolismos muy similares al de los humanos. Sabemos qué efectos provocan el consumo de transgénicos en las personas? La UP de Valencia ha hecho unos estudios al respecto. Desde la Universtitat Politécnica de Valencia (UPV), ha demostrado con varios estudios comparativos en diferentes alimentos, que los ecológicos tienen más nutrientes que los tratados de forma no ecológica. Estos resultados confirman los obtenidos por otros equipos de investigación en diferentes partes del mundo (EEUU, Inglaterra, Suiza). “El valor bromatológico de los alimentos y su concentración en nutrientes está determinado por su composición química” según explica la doctora Raigón de la UPV.Este hecho va ligado directamente con dos informes publicados por asociaciones científicas europeas que alertan a la opinión pública sobre la vinculación de los contaminantes químicos en las epidemias de obesidad y diabetes. Recordemos que los últimos datos en España sobre la obesidad infantil es de un 29% y se prevé que los datos aumenten. En cuanto a la diabetes se estima que afecta ahora unos 220 millones de personas en el mundo. En el año 1992 sólo había 30 millones de enfermos. Significativo.Por este motivo nos hacemos eco de las últimas informaciones. La salud es nuestra y sólo nosotros tenemos la capacidad de decidir sobre lo que queremos.

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